Esta meditación canina aparece en el pedestal de la escultura que preside el cementerio. Como cualquier buen cementerio, también en este se nos hacen reflexiones sobre la fugacidad de la vida y al inevitabilidad de la muerte. Solo que, aquí, nos vienen de boca de un perro.
En julio estuve en San Juan de Aznalfarache, un pueblecito cerca de Sevilla. En la hacienda Valparaiso, hay un cementerio de perros. Esta es una de las lápidas que se podían ver allí